Dios levanta a Jesús de entre los Muertos

Mateo 27:62-28:15; Marcos 16:1-11; Lucas 24:1-12; Juan 20:1-18

 

Después que los soldados crucificaron a Jesús, los líderes judíos incrédulos dijeron a Pilato: “Ese mentiroso, Jesús, dijo que se levantaría de entre los muertos después de tres días. Alguien debe guardar la tumba para asegurar que sus discípulos no roben el cuerpo y entonces decir que se ha levantado de entre los muertos.

Pilato dijo: “Tomen algunos soldados y hagan que la tumba sea tan segura como ustedes puedan​.” Así que pusieron un sello en la roca a la entrada de la tumba y pusieron soldados allí para asegurar que nadie pudiera robar el cuerpo.

El día después que Jesús fue enterrado era sábado, y a los judíos no les estaba permitido que fueran a una tumba en aquel día. Así que muy temprano en la mañana después del sábado, varias mujeres se prepararon para ir a la tumba de Jesús para poner más especias en su cuerpo.

De repente, hubo un gran terremoto. Un ángel que brillaba como un relámpago apareció del cielo. El quitó la roca que estaba cubriendo la entrada del sepulcro y se sentó sobre ella. Los soldados que estaban vigilando el sepulcro estaban muy asustados y cayeron al suelo como hombres muertos.

Cuando las mujeres llegaron al sepulcro, el ángel les dijo: “No tengan miedo. Jesús no está aquí. ¡Él se ha levantado de entre los muertos, como Él dijo que lo haría! Miren la tumba y vean.” Las mujeres miraron dentro de la tumba vieron donde el cuerpo de Jesús había sido puesto. ¡Su cuerpo no estaba allí!

Luego el ángel dijo a las mujeres: “Vayan y digan a los discípulos. ‘Jesús se ha levantado de entre los muertos y Él irá a Galilea antes de ustedes.’”

Las mujeres estaban llenas de miedo y de gran gozo. Ellas corrieron para dar a los discípulos las buenas noticias.

Mientras las mujeres iban camino a decirles a los discípulos las buenas noticias, Jesús les apareció, y ellas le adoraron. Jesús dijo: “No tengan miedo. Vayan y digan a mis discípulos que vayan a Galilea. Ellos me verán allá.”