Jesús Es Crucificado

Mateo 27:27-61; Marcos 15:16-47; Lucas 23:26-56; Juan 19:17-42

 

Después de burlarse ​de Jesús los soldados, le llevaron para crucificarlo. Le obligaron a cargar la cruz en que moriría.

Los soldados llevaron a Jesús a un lugar que se llamaba “la Calavera” y clavaron sus manos y sus pies a la cruz. Pero Jesús dijo: “Padre, perdónales, porque no saben lo que están haciendo.” Pilato mandó que escribieran “Rey de los Judios” en una tabla y lo colocaran en la cruz arriba de la cabeza de Jesús.

Los soldados apostaron por la ropa de Jesús. Cuando lo hicieron, cumplieron la profecía que decía: “Ellos dividieron mi ropa entre sí, y apostaron por mi ropa.”

Jesús fue crucificado entre dos ladrones. Uno de ellos se burló de Jesús, pero el otro dijo: “¿No tienes miedo de Dios? Nosotros somos culpables, pero este hombre es inocente.” Entonces, él dijo a Jesús: “Por favor, acuérdate de mi en tu reino.” Jesús le contestó: “Hoy, estarás conmigo en el Paraíso.”

Los líderes de los judíos y la otra gente en la multitud​ se burlaron de Jesús. Ellos le dijeron: “¡Si Tú eres es el Hijo de Dios, bájate de esa cruz y sálvate a Tí mismo! Entonces, creeremos en Tí.

Entonces, el cielo sobre toda la región se oscureció completamente, aún siendo el medio día. Se volvió oscuro desde el mediodía y se mantuvo obscuro por tres horas.

Entonces, Jesús gritó: “¡Todo está terminado! Padre, entrego Mi espíritu en tus manos. Entonces, inclinó su cabeza y entregó Su espíritu. Cuando Él murió, hubo un terremoto y la gran cortina en el templo​ que separaba donde estaba la gente del lugar donde estaba la presencia de Dios se rompió en dos, de arriba hasta abajo.

A través de su muerte, Jesús abrió el camino para que la gente venga a Dios. Cuando el soldado que estaba guardando a Jesús vío todo lo que sucedió, dijo: “Ciertamente, este hombre era inocente. Él era el Hijo de Dios.

Entonces, José y Nicodemo, dos líderes de los judíos que creían que Jesús era el Mesías, pidieron a Pilato el cuerpo de Jesús. Ellos envolvieron su cuerpo en tela y lo colocaron en un sepulcro en la roca. Entonces, ellos rodaron una piedra grande frente al sepulcro para tapar la entrada.