La Iglesia Comienza

Historia de la Biblia Hechos 2

Después que Jesús regreso al cielo, los discípulos se quedaron en Jerusalén como Jesús les había mandado. Los creyentes allí constantemente se reunían para orar.

Cada año, 50 días después de la Pascua, los judíos celebraban un día importante que se llamaba Pentecostés. Pentecostés era un tiempo cuando los judíos celebraban la cosecha. Judíos venían de todo el mundo a Jerusalén para celebrar juntos el Pentecostés . Este año, el tiempo de Pentecostés se era una semana después que Jesús había regresado al cielo.

Mientras los creyentes estaban todos juntos, de repente la casa dónde estaban fue llena de un sonido como de un viento fuerte. Entonces, algo que pareció como llamas de fuego apareció sobre la cabeza de todos los creyentes. Fueron todos llenos con el Espíritu Santo y empezaron a hablar en otros idiomas.

Cuando la gente en Jerusalén oyó el ruido, mucha gente llegó para ver lo que estaba pasando. Cuando la gente oyó a los creyentes proclamando las obras maravillosas de Dios, estaban atónitos que estuvieran escuchando estas cosas en sus propios idiomas nativos.

Algunas de las personas acusaron a los discípulos de estar borrachos. Pero Pedro se puso de pie y les dijo: ¡Escúchenme! ¡Estas personas no están borrachas! Esto cumple la profecía hecha por el profeta Joel cuando Dios dijo: En los últimos días, Yo derramaré mi Espíritu.

Hombres de Israel, Jesús era un hombre que hacía muchas señales poderosas y maravillas por el poder de Dios, como ustedes lo han visto y ya saben. ¡Pero ustedes le crucificaron!

Aunque Jesús murió, Dios lo levantó de entre los muertos. Esto cumple la profecía que dice: No dejarás que tu Santo se pudra en la tumba. Nosotros somos testigos del hecho de que Dios levantó a Jesús a la vida otra vez.

Jesús ahora está exaltado a la derecha de Dios el Padre. Y Jesús ha enviado al Espíritu Santo justo como Él lo prometió. El Espíritu Santo está haciendo las cosas que ustedes están viendo y escuchando.

Ustedes crucificaron a este hombre, Jesús. ¡Pero deben de saber que Dios hizo que Jesús llegara a ser las dos cosas Señor y Mesías!

La gente que escuchaba a Pedro fueron profundamente conmovidas por las cosas que Él decía. Así que, preguntaron a Pedro y a sus discípulos: ¿Hermanos, qué debemos hacer?

Pedro les contestó: Cada uno de ustedes debe arrepentirse y ser bautizado en el nombre de Jesucristo para que Dios les perdone los pecados. Entonces Él les dará a ustedes el regalo del Espíritu Santo.

Como 3,000 personas creyeron lo que Pedro dijo y se hicieron discípulos de Jesús. Fueron bautizados y fueron parte de la iglesia en Jerusalén.

Los discípulos escuchaban continuamente la enseñanza de los apóstoles, pasaban tiempo juntos, comían juntos, y oraban juntos. Juntos disfrutaban alabando a Dios y compartiendo todo lo que tenían unos con los otros. Todos pensaban bien de ellos. Cada día, más personas se convertían en creyentes.